Acostumbrados a que el gran país asiático copia y produce toda clase de productos, no nos debe sorprender que ahora lo intente con un artículo tan preciado y autóctono como nuestro jamón.
Conscientes de que imitar nuestro preciado
jamon iberico resulta una tarea más que difícil, al carecer del hábitat necesario para la crianza de esta singular raza, lo han intentado con el jamón serrano. Hasta el momento han fabricado más de doscientas mil piezas que están comercializando en su país. Aunque esto es el principio de una proceso muy ambicioso consistente en una gran producción para exportar a todo el mundo, incluido España.
Debemos recordar que no hace apenas dos años, cuando técnicos del país chino se desplazaban a nuestro país para inspeccionar nuestras industrias productoras de jamón ibérico con el objeto de conocer el proceso de elaboración, en teoría para permitir la exportación a su país. Mucho nos tememos que esas exhaustivas visitas encerraban algo más que las comprobaciones necesarias para las importaciones de jamón.
Por el momento sabemos que tanto la materia prima utilizada, como el proceso que están llevando a cabo para conseguir el producto, en nada se parecen al que se realiza en España para el jamón serrano y mucho menos para el jamón ibérico, que además de provenir de cerdos ibéricos, requiere de un ecosistema como la dehesa, imposible de replicar artificialmente.
Según las informaciones que han facilitado, la producción china ha conseguido reducir a 7 meses la elaboración del mismo. Teniendo en cuenta que nuestros perniles requieren de más de un año en el caso del jamón serrano y hasta 3 años cuando se trata del jamón ibérico, mucho nos tememos que el resultado estará a años luz del producto nacional. La única ventaja que presenta este jamón chino es sin duda el precio, diez veces menor que el nacional.
Es sin duda el precio, la amenaza mayor que sobrevuela sobre este sector que está atravesando una de sus peores crisis de la historia, ya que aunque a nivel nacional tenga baja incidencia, el resto de países pueden sentirse seducidos por este producto, perjudicando las exportaciones nacionales.