Cualquier paladar se rinde ante un buen plato de
jamon iberico. Su extraordinario sabor lo convierte en un alimento altamente valorado a nivel nacional e internacionalmente. Pero, ¿todos los jamones son iguales?
Todos son deliciosos pero no todos son iguales. Hay una normativa oficial que establece las características de calidad que distinguen cada una de las categorías de jamon. Para distinguirlas solo hay que mirar la etiqueta.
El primer punto indica el tipo de producto. El segundo hace referencia a la raza del animal. Ibérico puro, cuando los productos proceden de animales cuyos los progenitores (padre y madre) son de raza ibérica pura, e iberico cuando se trata de animales ibericos cruzados con otras razas.
Además el tipo de alimentación que ha recibido el cerdo también es esencial para distinguir el jamon iberico. Un jamon iberico es de bellota si el cerdo se ha alimentado en su fase de engorde solo de bellotas y pastos de las dehesas. Cuando es de recebo, la alimentación también ha consistido en bellotas y pastos de las dehesas pero complementados con piensos al final del engorde.
Cebo de campo quiere decir que el animal se ha alimentado en su fase de engorde a base de piensos pero en terrenos al aire libre. Y los de cebo proceden de cerdos alimentados a base de piensos en recintos cerrados.
Finalmente, en la etiqueta debe figurar el certificado que garantiza la calidad del producto con el nombre de la entidad certificadora.
Si quiere saberlo todo sobre el jamon iberico, ya lo sabe… la etiqueta te informa.