Hoy queremos hacer un repaso de historia para conocer el origen del jamón ibérico. Dicho manjar cuenta con varios milenios de existencia. Las referencias históricas son constantes desde los griegos.
La Academia de Gastronomía de Francia sostiene que el jamón es una invención de los galos. La riqueza de encinas y, muy cerca de las bellotas, la de cerdos posibilitó que en la Galia Comata se supiera acomodar el cerdo semisalvaje y especialmente su jamón, que salaban, ahumaban y frotaban con aceite para enviar a Roma.
Argumento discutible pues existieron pueblos como los ibéricos del norte de España que simultáneamente a los galos elaboraban y exportaban jamones ibéricos a Roma.
Según testimonios, algunos siglos antes, los griegos salaban toda clase de perniles de diferentes tamaños y entre ellos los de los cerdos.
Los egipcios podrían ser los auténticos creadores del jamón, ya que dominaban la técnica de embalsamiento de cadáveres empleando sal y preservación de carnes. Aunque se puede pensar que los inicios de la elaboración del jamón fue simultanea en varios pueblos mediterráneos varios siglos antes de Cristo.