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El proceso de elaboración del jamón ibérico de Jabugo se ha mantenido durante siglos artesanal, sin prisas, según la tradición de los maestros jamoneros de Jabugo. Este se compone de varias fases gestionadas admirablemente por la sabiduría popular heredada de padres a hijos. Y donde la actuación del privilegiado clima del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, desempeña un papel fundamental en todo el proceso de curación.
 La elaboración artesanal comienza con el sacrificio del cerdo. Las piezas se separan de las medias canales para proceder al perfilado con el tradicional corte serrano en “V” y característico de los jamones de Jabugo.
El siguiente paso consiste en una cuidada salazón, para continuar con la etapa de lavado y asentamiento, donde se consigue el equilibrado salino con una difusión homogénea de la sal en los paquetes musculares de la pieza.
Con la primavera, los jamones y paletas, comienzan la exudación o secado en la penumbra de nuestros secaderos naturales, cuyas ventanas se abren y cierran de forma conveniente al frío aire de la Sierra.
Y finalmente la lenta maduración o envejecimiento en bodegas, donde afloran todos los componentes aromáticos. Aromas inconfundibles, resultado del ibérico y la sal, del aire puro y el silencio, de la espera paciente. Aromas que dan sabor a un producto único; el jamón ibérico Encina de Jabugo.
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